Artículos especializados en envejecimiento y cuidados de los mayores

En el vertiginoso panorama demográfico actual, el envejecimiento de la población emerge como un fenómeno central que redefine los desafíos y oportunidades en el ámbito de la salud y el bienestar. En este contexto, los artículos especializados dedicados al envejecimiento y cuidados de los mayores desempeñan un papel crucial al explorar las complejidades inherentes a esta etapa de la vida. Desde cuestiones médicas y psicológicas hasta aspectos sociales y políticos, dichos artículos ofrecen una mirada profunda y multifacética que no solo ilumina los aspectos científicos del proceso de envejecimiento, sino que también aborda los diversos elementos que influyen en la calidad de vida de las personas mayores. Al sumergirse en estas investigaciones especializadas, se revelan estrategias innovadoras, mejores prácticas y perspectivas integradoras que contribuyen a enriquecer nuestra comprensión y promover una atención más efectiva y compasiva hacia la población envejecida. En este espacio de conocimiento, exploraremos las voces expertas que guían el camino hacia un envejecimiento activo, saludable y digno, fomentando así una sociedad que valora y respeta la experiencia acumulada a lo largo del tiempo.

Juegos y actividades cognitivas para los mayores

Envejecer no implica solo cambios físicos, sino también desafíos que nuestra mente debe enfrentar manteniéndose activa y lúcida. En esta etapa de vida, dedicar atracción especial a la neurosalud es crucial. Aquí es donde entra en juego la implementación de actividades enfocadas en el estímulo cognitivo. Los juegos representan una eficiente forma lúdica y placentera para llevarlo a cabo.

En la actualidad, cada vez más personas mayores buscan mantenerse activas y mentalmente estimuladas para prevenir el deterioro cognitivo y mejorar su calidad de vida. Es por ello que los juegos y actividades cognitivas se han convertido en una herramienta esencial para promover el bienestar de la población de la tercera edad. En este artículo, exploraremos los beneficios de estos juegos y actividades, así como algunas recomendaciones para incorporarlos en la rutina diaria de los mayores.

¿Qué clases de actividades cognitivas para adultos mayores existen?

Estas actividades ayudan a mantener activas las funciones cognitivas, estimular la memoria, mejorar la concentración y la atención, y prevenir el deterioro cognitivo en adultos mayores. Es importante adaptar las actividades a las capacidades y preferencias de cada persona, y fomentar un ambiente de diversión y compañerismo.

  1. Juegos de memoria: como memorizar secuencias de números, cartas o imágenes.
  2. Crucigramas y sopas de letras: para estimular el pensamiento lógico y la memoria.
  3. Rompecabezas: para trabajar la concentración y la resolución de problemas.
  4. Lectura: fomenta la concentración, la comprensión y la memoria.
  5. Escritura: mantener un diario o escribir cartas ayuda a ejercitar la mente.
  6. Pintura y manualidades: estimulan la creatividad y la coordinación mano-ojo.
  7. Música: escuchar música, cantar o tocar un instrumento ayuda a mantener activas las funciones cognitivas.
  8. Baile: mejora la coordinación, el equilibrio y la memoria.
  9. Juegos de mesa: como el ajedrez, las damas, el dominó, entre otros, son excelentes para ejercitar la mente.
  10. Actividades al aire libre: como paseos, jardinería o juegos recreativos, que estimulan los sentidos y la memoria.

¿Qué tipos de juegos estimulan habilidades cognitivas?

Estos juegos estimulan diferentes habilidades cognitivas como la memoria, la atención, la concentración, la lógica, la resolución de problemas, la creatividad y la toma de decisiones. Es importante adaptar los juegos a las capacidades y preferencias de cada persona mayor, y fomentar un ambiente de diversión y aprendizaje. Algunos de los más efectivos son:

  • Juegos de memoria: como juegos de cartas de memoria, juegos de emparejar parejas o juegos de recordar secuencias de colores o números.
  • Juegos de lógica: como crucigramas, sudokus, rompecabezas o juegos de ingenio que requieran pensar de manera estratégica y resolver problemas.
  • Juegos de palabras: como sopas de letras, juegos de asociación de palabras, juegos de adivinanzas o juegos de completar frases.
  • Juegos de atención y concentración: como juegos de encontrar diferencias, juegos de observación, juegos de buscar objetos ocultos o juegos de seguimiento visual.
  • Juegos de estrategia: como el ajedrez, las damas, el backgammon o juegos de mesa que requieran planificación y toma de decisiones.
  • Juegos de habilidades visuales-espaciales: como juegos de construcción, laberintos, juegos de geometría o juegos de figuras geométricas.

¿Qué actividades ayudan a la estimulación cognitiva de los mayores?

Estas actividades ayudan a mantener activas las funciones cognitivas, estimular la memoria, mejorar la concentración y la atención, y prevenir el deterioro cognitivo en las personas mayores. Es importante adaptar las actividades a las capacidades y preferencias de cada persona, y fomentar un ambiente de diversión y aprendizaje.

  • Ejercicios de memoria: como juegos de memoria, recordar listas de palabras, recordar eventos pasados, entre otros.
  • Ejercicios de atención: como juegos de buscar diferencias, juegos de observación, juegos de encontrar objetos ocultos, entre otros.
  • Ejercicios de lógica: como crucigramas, sudokus, rompecabezas, juegos de ingenio, entre otros.
  • Actividades creativas: como pintura, dibujo, manualidades, música, baile, escritura, entre otros.
  • Lectura: fomentar la lectura de libros, revistas, periódicos o cualquier otro material escrito.
  • Juegos de mesa: como ajedrez, damas, dominó, cartas, entre otros, que requieran estrategia y habilidades cognitivas.
  • Actividades físicas: como caminar, nadar, hacer yoga, tai chi, pilates, que también benefician la función cognitiva.
  • Aprender cosas nuevas: como un idioma, un instrumento musical, una habilidad manual, que estimulen el cerebro de manera positiva.

¿Cómo entretener a una persona mayor con demencia senil?

Entretener a una persona mayor con demencia senil puede ser un desafío, pero es importante encontrar actividades que sean adecuadas y estimulantes para su condición. Aquí te dejo algunas sugerencias de actividades que pueden ser útiles para entretener a una persona mayor con demencia senil:

  • Escuchar música: La música puede tener un efecto positivo en las personas con demencia, ayudando a calmar la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Puedes poner música que le guste y animarla a cantar o bailar.
  • Hacer manualidades: Actividades como pintura, dibujo, tejido o cualquier otra manualidad pueden ser relajantes y estimulantes para la persona mayor. Adaptar las actividades a sus habilidades y preferencias.
  • Paseos al aire libre: Salir a dar un paseo por el parque, jardín o simplemente por la calle puede ser una actividad placentera y estimulante para la persona mayor.
  • Juegos de mesa adaptados: Juegos de mesa como dominó, memoria, bingo o rompecabezas adaptados a sus capacidades pueden ser entretenidos y ayudar a ejercitar la mente.
  • Recordar momentos del pasado: Mirar álbumes de fotos, escuchar historias o conversar sobre recuerdos del pasado puede ser una forma de estimular la memoria y la conexión emocional.
  • Ver películas o series: Ver películas o series que le gusten a la persona mayor puede ser una forma de entretenimiento relajante y agradable.

Es importante adaptar las actividades a las capacidades y preferencias de la persona mayor con demencia senil, y mantener un ambiente tranquilo y acogedor durante las actividades. También es recomendable consultar con un profesional de la salud especializado en demencia para obtener más recomendaciones y consejos específicos para cada caso.

¿Qué actividades juegos se recomienda como terapia para la demencia senil y Alzheimer?

La terapia ocupacional y las actividades recreativas pueden ser beneficiosas para las personas que padecen demencia senil y Alzheimer, ya que ayudan a estimular la mente, mejorar la calidad de vida y mantener la funcionalidad cognitiva y física. Algunas actividades y juegos recomendados como terapia para la demencia senil y Alzheimer son:

  • Juegos de memoria: como juegos de memoria, juegos de emparejar parejas, juegos de recordar secuencias, entre otros, que ayudan a ejercitar la memoria y la concentración.
  • Rompecabezas: resolver rompecabezas puede ser una actividad divertida y estimulante para trabajar la resolución de problemas y la coordinación visual-espacial.
  • Juegos de asociación: como juegos de asociar imágenes, palabras o conceptos, que ayudan a mejorar la capacidad de asociación y la atención.
  • Juegos de palabras: como sopas de letras, crucigramas, juegos de completar frases, que estimulan el pensamiento lógico y el vocabulario.
  • Actividades creativas: como pintura, dibujo, manualidades, música, baile, que fomentan la expresión artística y la creatividad.
  • Juegos de mesa adaptados: juegos de mesa como dominó, bingo, ajedrez, adaptados a las capacidades de la persona, que promueven la interacción social y el entretenimiento.
  • Terapia musical: escuchar música, cantar, tocar instrumentos musicales o participar en grupos de música puede ser una forma efectiva de estimular la memoria y el bienestar emocional.

Es importante adaptar las actividades y juegos a las capacidades y preferencias de cada persona con demencia senil o Alzheimer, y mantener un ambiente tranquilo y seguro durante las sesiones de terapia. También es recomendable consultar con un profesional de la salud especializado en demencia para obtener recomendaciones específicas y personalizadas.

 

El síndrome del cuidador quemado, recomendaciones

En el desafiante campo de la atención médico-sanitaria, uno de los fenómenos que no puede ser ignorado es el Síndrome del Cuidador Quemado, también conocido como «Burnout caregiver syndrome» en inglés. Este síndrome, a menudo subestimado, afecta a aquellos individuos, sean familiares o profesionales, cuyo rol es el de cuidar de personas con enfermedades crónicas, discapacidades o demencia. Sumergirse en esta responsabilidad puede llevar a un deterioro gradual de la salud física y emocional del cuidador, pudiendo llegar a un estado de completo agotamiento. En este artículo, vamos a examinar en profundidad este síndrome y brindaremos recomendaciones para detectarlo a tiempo, prevenirlo y afrontarlo de la mejor manera posible.

¿Qué provoca el síndrome del cuidador?

El síndrome del cuidador es provocado por la tensión física y emocional crónica, asociada a la responsabilidad de cuidar a una persona con necesidades de atención especiales o prolongadas. Este síndrome puede ser ocasionado por diferentes factores, entre los cuales encontramos:

  1. Sobrecarga laboral: Dedicar demasiado tiempo al cuidado de la persona y poco o ninguno a uno mismo, puede generar un desgaste físico y emocional.
  2. Presión emocional: Ver el sufrimiento de la persona a la que se está cuidando y no poder hacer nada para aliviar su dolor puede generar un estrés emocional significativo.
  3. Ausencia de apoyo social: El sentirse solo o no contar con la ayuda de otras personas para compartir la carga de cuidar, puede llevar a la fatiga y a la desesperación.
  4. Falta de recursos o habilidades: No contar con los recursos o formación necesarios para el manejo de las exigencias del cuidado, puede incrementar la sensación de estrés y fatiga.
  5. Deterioro de la relación con el paciente: En algunos casos, la dinámica de la relación con la persona a la que se cuida puede volverse tensa o conflictiva, y afectar emocionalmente al cuidador.

¿Cómo curar el síndrome del cuidador quemado?

Enfrentar el síndrome del cuidador quemado implica un cambio en la forma en que se ve el cuidado, aumentar el autocuidado y buscar apoyo. Aquí hay algunas recomendaciones:

  1. Solicita ayuda: No estás solo. Comparte tus sentimientos con amigos y familiares, considera la posibilidad de unirse a un grupo de apoyo para cuidadores, o consulta a un terapeuta o consejero. Puede ser de gran ayuda hablar con personas que comprenden lo que estás pasando.
  2. Buena alimentación y descanso: Come una dieta saludable rica en frutas, verduras y proteínas magras. Haz ejercicio regularmente, incluso si es solo una caminata rápida alrededor de la cuadra. Intenta dormir lo suficiente. Cuidar tu salud física te ayudará a manejar el estrés emocional.
  3. Distracción y relajación: Haz tiempo para las actividades que disfrutas. Tómate un tiempo cada día para relajarte y despejar tu mente, este tiempo puede ser dedicado a leer un libro, meditar, escuchar música, hacer jardinería, etc.
  4. Formación y recursos: Busca formación sobre cómo cuidar a tu ser querido de una manera que sea beneficiosa para ambos. Hay muchos recursos disponibles, incluyendo libros, talleres en línea, y organizaciones dedicadas al apoyo a cuidadores.
  5. Apoyo profesional: No dudes en buscar apoyo profesional, como los cuidados paliativos, que puede ayudar a aliviar algunas de las responsabilidades del cuidado.

No hay una cura definitiva para el síndrome del cuidador quemado, pero tomar estos pasos puede ayudarte a manejar el estrés y prevenir un agotamiento severo. Recuerda, cuidar de ti mismo es un aspecto crucial de ser un buen cuidador.

¿Cómo saber si tengo el síndrome del cuidador?

El síndrome del cuidador quemado puede manifestarse de diversas formas. Aquí te presentamos algunos signos y síntomas comunes que pueden indicarte que estás experimentando este síndrome:

  1. Agotamiento constante: Sientes fatiga crónica y falta de energía la mayor parte del tiempo, incluso después de un buen descanso nocturno.
  2. Cambios en el sueño y apetito: Estás experimentando problemas de sueño, ya sea que duermas demasiado o demasiado poco. Además, puedes tener un cambio en tu apetito, comiendo más o menos de lo habitual.
  3. Sentimientos de irritabilidad, ansiedad o depresión: Te sientes constantemente angustiado, ansioso, irritable o experimentas síntomas de depresión como tristeza profunda, apatía o pérdida de interés en cosas que antes disfrutabas.
  4. Susceptibilidad a enfermedades: Tu sistema inmunológico puede debilitarse, volviéndote más susceptible a resfriados, gripe y otras enfermedades.
  5. Dificultad para concentrarte: A menudo te distraes o te resulta difícil concentrarte en tareas simples.
  6. Sentimientos de resentimiento: Puedes empezar a resentir a la persona que estás cuidando, o sentirte atrapado en tu rol de cuidador.
  7. Abandono de tus propias necesidades: Dejas de lado tus propios intereses y necesidades para centrarte exclusivamente en el cuidado de la otra persona.

Si te identificas con varios de estos signos, es posible que estés sufriendo el síndrome del cuidador. Es importante que busques ayuda profesional, bien sea de un médico, psicólogo o trabajador social, quienes pueden proporcionarte las herramientas adecuadas para manejar la situación.

¿Qué áreas afecta el síndrome de burnout en los cuidadores?

El síndrome de burnout o síndrome del cuidador quemado puede afectar múltiples áreas de la vida del cuidador, incluyendo:

  1. Salud física: La tensión crónica puede llevar a una serie de problemas de salud, incluyendo fatiga crónica, dolores de cabeza, problemas del sueño, aumento o disminución del apetito, y un sistema inmunológico debilitado que puede llevar a episodios frecuentes de enfermedad.
  2. Salud mental: El cuidador puede experimentar alta ansiedad, depresión, sentimientos de desesperanza, irritabilidad y estrés emocional. También puede sufrir de agotamiento emocional, aislamiento, y en algunos casos, puede tener pensamientos suicidas.
  3. Relaciones personales: La carga de ser un cuidador puede causar tensión en las relaciones con amigos y familiares. Los cuidadores pueden sentirse incomprendidos, solos o aislados.
  4. Desempeño laboral: Si la persona que cuida también tiene un empleo fuera de su rol de cuidado, puede ver afectado su rendimiento laboral. Puede experimentar dificultades para concentrarse, tomar decisiones o cumplir con sus obligaciones laborales.
  5. Bienestar financiero: El cuidado prolongado, a veces, puede llevar a problemas financieros debido a los gastos médicos y los costos asociados con el cuidado, sobre todo si el cuidador ha tenido que reducir su carga laboral o dejar su empleo.
  6. Calidad de vida: En general, la calidad de vida del cuidador puede verse severamente afectada, pues puede verse limitado en su tiempo libre, ocio y actividades que le generan placer y bienestar.

¿Qué personas son más vulnerables de desarrollar el síndrome de burnout?

El síndrome del cuidador quemado puede afectar a cualquier persona en un rol de cuidado, pero algunos grupos tienden a ser más vulnerables que otros. Aquí te mencionamos algunos:

  1. Mujeres: Las mujeres son más propensas a desarrollar el síndrome del cuidador quemado que los hombres. Esto puede ser debido a que ellas suelen asumir con más frecuencia las responsabilidades de cuidado y, a menudo, combinan la atención de seres queridos con otras tareas familiares y laborales.
  2. Personas de edad avanzada: Los cuidadores de mayor edad, especialmente aquellos que cuidan a sus cónyuges, pueden ser más susceptibles a desarrollar este síndrome, debido al estrés físico y emocional asociado con el cuidado y a sus propias condiciones de salud.
  3. Cuidadores de personas con enfermedades crónicas o severas: Aquellos que cuidan a personas con enfermedades crónicas, discapacidades severas o con enfermedades mentales, como la demencia, son particularmente propensos a padecerlo.
  4. Cuidadores con empleos de tiempo completo: Los cuidadores que también desempeñan un papel profesional a tiempo completo, están más en riesgo debido a la cantidad de estrés y la falta de tiempo para el autocuidado.
  5. Cuidadores sin apoyo: Aquellos cuidadores que carecen de una red de apoyo social sólida y se encuentran solos en su labor, son más susceptibles a desarrollar este síndrome.
  6. Cuidadores con pocas habilidades de afrontamiento: Algunas personas tienen menor capacidad para manejar el estrés y la tensión, lo que puede hacerlos más propensos al agotamiento.

Recuerda, no importa cuán vulnerable puedas ser, hay recursos y estrategias disponibles para ayudarte a prevenir y manejar el síndrome del cuidador quemado. Es importante buscar apoyo y cuidar de tu propio bienestar al estar al cuidado de otras personas.

¿Qué puedo hacer para prevenir o aliviar el estrés del cuidador?

El estrés del cuidador es algo común y puede ser muy perjudicial si no se maneja adecuadamente. Aquí te dejamos algunas sugerencias para prevenir y reducir el estrés del cuidador:

  1. Cuida tu salud: Mantén una dieta equilibrada, realiza actividad física regular y asegúrate de tener suficiente descanso. También es importante asistir a tus chequeos médicos regulares.
  2. Tómate descansos: Recuerda que necesitas tiempo para ti mismo. Planea descansos cortos durante el día y considera la posibilidad de tomarte unas vacaciones cortas o pedir a un familiar o amigo que se haga cargo del cuidado por un tiempo.
  3. Pide ayuda: No tienes que hacerlo todo tú solo. Pide ayuda a familiares y amigos, usa servicios de respiro o considera la opción de un cuidador profesional.
  4. Únete a un grupo de apoyo: Compartir tus experiencias con otras personas en situaciones similares puede ser de gran ayuda. Los grupos de apoyo pueden ser una fuente de comprensión, consejos y ánimo.
  5. Aprende técnicas de manejo del estrés: La meditación, el yoga, la respiración profunda y otras técnicas de relajación pueden ayudarte a manejar el estrés y la tensión.
  6. Busca asesoramiento: Hablar con un consejero o terapeuta puede proporcionarte nuevas herramientas y perspectivas para afrontar tus retos.
  7. Define límites: Establece límites razonables sobre lo que puedes y no puedes hacer. Es importante aprender a decir «no» cuando estás abrumado.
  8. Tómate un tiempo para ti: Dedicar un tiempo para hacer lo que te gusta o disfrutar de un pasatiempo puede ayudarte a recargarte energía y a desconectar.

Día Internacional del Autismo

02 de abril, Día Internacional del Autismo, reconociendo la Importancia de la Asistencia Terapéutica Infantil (PATI)

El Día Internacional del Autismo tiene como objetivo concienciar sobre el trastorno del espectro autista (TEA) y promover la inclusión de las personas con autismo en la sociedad. Cada 2 de abril, el mundo se une para celebrar el Día Internacional del Autismo, una oportunidad para aumentar la conciencia y la comprensión sobre este trastorno del neurodesarrollo que afecta a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, en medio de las festividades y eventos de concienciación, hay una figura crucial que a menudo pasa desapercibida para muchos padres, Persona Profesional de Asistencia Terapéutica Infantil (PATI).

¿Qué es la PATI?

Una PATI es una Persona Profesional de Asistencia Terapéutica e Inclusión, un término utilizado en el ámbito de la educación especial y la atención a personas con necesidades especiales, particularmente en el contexto educativo. Una PATI puede ser un profesional especializado en la atención y el apoyo a niños o personas con discapacidades, trastornos del desarrollo o necesidades educativas especiales, menores de 18 años. La Persona Profesional de Asistencia Terapéutica PATI o Asistente Personal para personas entre 18 a 64 años, es un recurso invaluable para niños y familias afectadas por el autismo (y otros tipos de diversidad funcional), cuyo objetivo principal es el de fomentar su autonomía en las actividades básicas de la vida cotidiana de las personas en situación de dependencia en cualquier de sus grados por razón de su diversidad funcional.

En lo referente al apoyo a niños con TEA, las PATI son profesionales especializadas en el cuidado, proporcionando intervenciones terapéuticas personalizadas para ayudarles a alcanzar su máximo potencial, tanto a nivel escolar como en el desenvolvimiento de su vida diaria.

¿Por qué es importante la PATI?

La PATI desempeña un papel fundamental en el desarrollo y el bienestar de los niños con autismo. Ofrecen una variedad de servicios, que van desde terapias conductuales y de comunicación hasta apoyo emocional y social. Su enfoque centrado en el niño y su comprensión única de las necesidades de los niños en el espectro del autismo les convierten en aliados indispensables para las familias.

Desafíos y Barreras de la Persona Profesional Asistencia Terapéutica Infantil (PATI)

A pesar de su importancia, muchos padres desconocen la existencia o la disponibilidad de esta figura de apoyo. Las barreras de acceso, como la falta de información y la disponibilidad limitada de servicios, pueden dificultar que las familias accedan al apoyo que tanto necesitan.
El Día Internacional del Autismo nos recuerda la importancia de la conciencia y la inclusión.
Al mismo tiempo, es crucial reconocer la figura de la Persona Profesional Asistencia Terapéutica Infantil (PATI) y abogar por un mayor acceso a estos servicios para las familias afectadas por el autismo.
Con esfuerzos concertados, podemos garantizar que todos los niños en el espectro del autismo reciban el apoyo y la atención que merecen para prosperar y alcanzar su máximo potencial.

Modelo de proyecto de vida independiente (PATI)

  • Compromiso // Motivo:
    • Promover / Propiciar el derecho de todos los niños, niñas y adolescentes a una mejor calidad de vida y en el futuro una mejor vida adulta, ejerciendo sus derechos y siendo dueños de sus propias vidas. De ahí la importancia de abogar y propiciar el crecimiento personal por medio de dos pilares fundamentales: la adecuada integración en el sistema educativo y formativo y su inclusión social y comunitaria sea cual sea su situación de diversidad.
  • Misión // Objetivo:
    • Lograr que niños, niñas y adolescentes con diversidad funcional se empoderen para, con los apoyos necesarios, puedan levantar, desplegar y defender “su proyecto vital”. La asistencia personal PATI tiene un marcado carácter rehabilitador, terapéutico y de acompañamiento para fortalecer de forma sustancial las capacidades y el proyecto vital de la persona, pudiendo incluir el acompañamiento escolar. Terapéutico es un concepto que alude y se encarga de la difusión de las pautas y del suministro de remedios ante una determinada cuestión o dificultad. En cuanto al concepto de rehabilitación se refiere a recuperar, restablecer y desarrollar en base a las capacidades de la persona.
  • Finalidad:
    • Impulsar todas las capacidades y fortalezas en la primera etapa de vida, mejorando habilidades y fomentando la autonomía, integración y rehabilitación. El sentido es alcanzar y reforzar el máximo de habilidades en el día a día y facilitar que niños, niñas y adolescentes con diversidad funcional puedan vivir como cualquier otra persona de nuestra comunidad, en un marco de efectiva igualdad de oportunidades (equidad: tener en cuenta las circunstancias personales y establecer acciones concretas para que todos puedan partir de una posición igualitaria).
  • Qué ofrece:
    • Acompañamiento y asistencia.
    • Soporte personal y familiar.
    • Intervención bio-psico-social individualizada y centrada en la persona.
    • Mediación y facilitación social con iguales y entorno.
    • Impulso de actividades de ocio y tiempo libre. · Refuerzo familiar.
    • Profesionalización y cualificación para velar por la cohesión de los tratamientos recibidos.
    • Supervisión (semestral con informe) y seguimiento.
    • Coordinación con los equipos de servicios sociales de atención primaria básica. · Coordinación con la Administración educativa. Será necesaria la coordinación con el equipo educativo del centro docente en la elaboración y aplicación del Plan de actuación personalizado (PAP), en el cual se concretará el apoyo de la persona de asistencia personal para desarrollarlo. La PATI ofrece una atención continuada y se extiende a todos los ámbitos y esferas de la persona menor de edad. (**) Fuente: https://inclusio.gva.es/es/web/dependencia/asistente-personal

PRESTACIÓN ECONÓMICA DE ASISTENCIA PERSONAL. (**)
DEFINICIÓN Y OBJETO:

  1. La prestación económica de asistencia personal es aquella que tiene como finalidad financiar los gastos destinados a la promoción de la autonomía de las personas en situación de dependencia en cualquiera de sus grados por razón de su diversidad funcional. Su objetivo es facilitar a la persona beneficiaria el acceso en la educación y al trabajo, o bien posibilitar una mayor autonomía en el ejercicio de las actividades básicas de la vida diaria, su inclusión y participación en la comunidad en los términos previstos en la Convención de Naciones Unidas de Derechos de las Personas con Discapacidad. Se distinguen dos tipologías en función de la edad:
    • Persona Profesional de Asistencia Personal (PAP), para personas entre 18 y 64 años. Tiene como finalidad la materialización de un proyecto de vida independiente a través del acceso a la educación y/o al trabajo y la inclusión y participación en la comunidad.
    • Persona Profesional de Asistencia Terapéutica Infantil (PATI), para menores de 18 años. Tiene un carácter rehabilitador, terapéutico y de acompañamiento, su finalidad es potenciar al máximo la autonomía y la capacidad de autodeterminación de la niña, niño o adolescente y contribuir a hacer efectivo su derecho al desarrollo integral y el principio de inclusión social en todos los ámbitos de su vida, fortaleciendo su proyecto vital bajo un prisma centrado en la persona.
  2. A QUIÉN VA DIRIGIDO: Está destinada a atender personas que, por su situación de dependencia, precisan el apoyo de esta figura para llevar a cabo su proyecto de vida independiente, que le permita desarrollar las actividades personales, laborales, formativas, culturales, deportivas y sociales en condiciones de igualdad.
  3. CÓMO SE SOLICITA:Se puede solicitar en cualquier momento, indicándose siempre en las preferencias de la solicitud inicial de reconocimiento de la situación de dependencia o si es un momento posterior, en la solicitud de petición de nuevas preferencias de servicios o prestaciones.
    1. Persona Profesional de Asistencia Personal (PAP). Requisitos de las personas beneficiarias:
      • Que hayan sido valoradas en cualquier de los grados de situación de dependencia.
      • Que tengan cumplidos los 18 años de edad y no hayan cumplido los 65 años. (1*)
      • Que manifiestan la voluntad de tener una vida independiente.
      • Que realizan un proyecto de vida independiente.
      • Que el Programa Individual de Atención (**PIA) prescriba la idoneidad de esta prestación.
      • Que formalizan un contrato de trabajo con la persona de asistencia personal o un contrato de prestación de este servicio con entidad jurídica o persona profesional autónoma prestamista del servicio acreditada.
        (1*)podrá ser solicitada por personas mayores de 65 años, que por sufrimiento de una enfermedad sobrevenida no derivada de la edad necesitan del servicio para continuar con su proyecto de vida independiente.
    2. Persona Profesional de Asistencia Terapéutica Infantil (PATI)
      • Que hayan sido valoradas en cualquier de los grados de situación de dependencia.
      • Que tengan cumplidos los 3 años de edad y no hayan cumplido los 18 años.
      • Podrá mantenerse con carácter excepcional hasta la edad de 21 años, cuando se cumplan los siguientes requisitos:
        1. Que no se cumplan los requisitos de acceso al PAP.
        2. Que continúan permaneciendo en el sistema educativo.
        3. Que se prescriba su necesidad en informe favorable motivado de los servicios sociales de atención primaria.
        4. Que realizan un proyecto de vida independiente.
        5. Que el Programa Individual de Atención (PIA) prescriba la idoneidad de esta prestación.
        6. Que formalizan un contrato de trabajo con la persona PATI o un contrato de prestación de este servicio con entidad jurídica o persona profesional autónoma prestamista del servicio.

Fuentes:

Otros enlaces que pueden ser de interés para ampliar información o aclarar dudas:

 

Cómo levantar a una persona mayor de la cama

Levantar a una persona mayor de la cama es una tarea que requiere especial atención y cuidado debido a las posibles limitaciones físicas y la fragilidad asociada con el envejecimiento. En muchos casos, la movilidad reducida, la debilidad muscular o la presencia de condiciones médicas pueden dificultar la facilidad y seguridad del levantamiento. Es vital abordar esta tarea con empatía y siguiendo el principio de «no hacer daño». Recuerda que la seguridad de la persona mayor y la tuya propia es lo más importante durante el proceso de levantamiento. Siempre busca orientación y asistencia adicional si es necesario, y no dudes en consultar con profesionales de la salud o cuidadores capacitados para recibir su asesoramiento antes de realizar cualquier levantamiento. Aquí hay algunas consideraciones adicionales para llevar a cabo este proceso de manera adecuada:

  1. Prepárate y asegúrate de tener la fuerza y ​​la estabilidad necesarias para levantar a la persona de manera segura. Realiza ejercicios de fortalecimiento y estiramientos regularmente para mantener tu fuerza y flexibilidad. Esto te ayudará a tener la capacidad física necesaria para levantar a la persona de manera segura y reducir el riesgo de lesiones. Siempre es recomendable pedir ayuda si la persona es demasiado pesada o si no te sientes cómodo realizando el levantamiento solo.
    • Es de vital importancia prepararse adecuadamente antes de intentar levantar a otra persona, garantizando así la seguridad tanto para ti como para la persona que estás ayudando. Antes de llevar a cabo cualquier levantamiento, es fundamental asegurarse de tener la fuerza y ​​la estabilidad necesarias para realizarlo correctamente.
    • Una forma de prepararte para levantar a otra persona de manera segura es incorporar ejercicios de fortalecimiento y estiramientos en tu rutina de ejercicios regular. Estos ejercicios pueden incluir entrenamiento de resistencia, como levantamiento de pesas o ejercicios con bandas de resistencia, para desarrollar la fuerza necesaria en los músculos principales que se utilizan en el levantamiento. Además, los estiramientos regulares ayudarán a mejorar tu flexibilidad y rango de movimiento, lo que es esencial para evitar lesiones.
    • Es importante recordar que cada situación es única y, en algunos casos, es posible que no te sientas cómodo o seguro levantando a alguien por tu cuenta. En estos casos, siempre es recomendable pedir ayuda adicional. Si la persona que debes ayudar es demasiado pesada o si no te sientes seguro realizando el levantamiento solo, buscar asistencia adicional de otra persona es la opción más prudente. No debes arriesgarte a sufrir una lesión ni poner en peligro la seguridad de la otra persona.
    • Además de la preparación física, también es importante mencionar que levantar a otra persona de manera segura implica utilizar una técnica adecuada. Esto implica mantener una postura adecuada, utilizando las piernas en lugar de la espalda para levantar y evitar movimientos bruscos o repentinos. Asegúrate de recibir orientación adecuada sobre las técnicas de levantamiento seguras y considera recibir capacitación adicional en técnicas de primeros auxilios para estar mejor preparado en caso de cualquier eventualidad.
  2. Comunícate de forma clara y tranquilizadora con la persona mayor, explicándole lo que vas a hacer y asegurándole que estás allí para ayudar. Siempre comunícate y coordina con la persona mayor durante el proceso de levantamiento. Explícale lo que vas a hacer y asegúrate de que esté lista y cómoda antes de iniciar el movimiento.
    • Cuando se trata de levantar a una persona mayor, la comunicación efectiva y tranquilizadora desempeña un papel fundamental en su comodidad y seguridad. Antes de proceder al levantamiento, es importante comunicarte de manera clara y calmada con la persona mayor, explicándole lo que vas a hacer y asegurándole que estás allí para ayudar.
    • Comienza por establecer una comunicación clara y empática con la persona mayor. Habla de manera suave y tranquila, utilizando un tono de voz amable y reconfortante. Explícale que estás allí para asistirla y que estás consciente de sus necesidades y limitaciones. Asegúrale que el levantamiento se llevará a cabo de manera segura y que estás dispuesto a brindarle apoyo en cada paso del proceso.
    • Durante el levantamiento, es importante mantener la comunicación y coordinación con la persona mayor en todo momento. Pregunta si se siente lista y cómoda antes de iniciar el movimiento. Escucha sus necesidades y respeta cualquier inquietud que pueda tener. Asegúrate de que sienta que está involucrada en el proceso y que tiene el control de la situación en la medida de lo posible.
    • Explica claramente los pasos que seguirás durante el levantamiento, para que la persona mayor sepa qué esperar. Por ejemplo, si planeas utilizar una técnica específica de levantamiento, explícasela de antemano. Esto no solo ayudará a aliviar cualquier ansiedad que pueda tener, sino que también le permitirá participar activamente y ajustar su posición según sea necesario.
    • Recuerda ser paciente y respetuoso durante todo el proceso. Fomenta una comunicación abierta y ofrece palabras de aliento y apoyo a medida que realizas el levantamiento. Mantén siempre un contacto visual y físico seguro con la persona mayor, asegurándote de que se sienta segura y protegida en todo momento.
  3. Asegúrate de que la cama esté en la posición más baja posible, lo que facilitará el levantamiento y reducirá el riesgo de caídas. Coloca una sábana o una manta debajo de la persona mayor para utilizarla como ayuda para el levantamiento. Esto proporcionará una superficie más suave y ayudará a deslizar y girar suavemente al levantar.
  4. Si la persona mayor puede colaborar y tiene suficiente fuerza en las piernas, pídele que se gire hacia un costado, preferiblemente hacia el lado que se levantará de la cama. Ayúdala a moverse lentamente y posicionarse en el borde de la cama.
    Adopta una postura estable y utiliza tus piernas en lugar de tu espalda para hacer la mayor parte del trabajo. Coloca tus pies separados a la altura de los hombros y flexiona las rodillas.
  5. Coloca uno de tus brazos debajo de los hombros de la persona mayor y cuidadosamente envuelve tu otro brazo alrededor de la parte inferior de su espalda. Asegúrate de mantener una postura erguida y firme.
  6. Al dar la orden de «uno, dos, tres», levanta lentamente y con cuidado usando la fuerza de tus piernas mientras ayudas a la persona mayor a levantarse.
  7. Una vez que la persona esté en posición vertical, asegúrate de que esté completamente firme y equilibrada antes de empezar a caminar.

Recuerda que cada situación puede ser diferente y puede requerir modificaciones o adaptaciones. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud o un cuidador capacitado antes de intentar levantar a una persona mayor de la cama. Además, es importante tener en cuenta las capacidades físicas y médicas individuales de la persona mayor para evitar lesiones o complicaciones.